Las imágenes
Las radiografías muestran en detalle las estructuras óseas de la columna vertebral y se utilizan para descartar inestabilidades (como la espondilolistesis), tumores y fracturas. Las imágenes óseas se forman al transmitir el haz de un rayo X a través del cuerpo. El calcio de los huesos bloquea la penetración del haz del rayo X y la imagen de los huesos es asimilada como una sombra en la placa que se coloca detrás del paciente. Las radiografías no capturan las imágenes de discos y raíces nerviosas, ya que estos carecen de calcio. Los exámenes radiográficos no se deben realizar en mujeres que pudieran estar embarazadas.
Tomografía axial computarizada (CT, por sus siglas en inglés). Este tipo de radiografía especializada muestra en detalle los huesos vertebrales . Al igual que las radiografías por rayos X, una tomografía axial computarizada funciona dirigiendo el haz de un rayo X a través del cuerpo. Después, se utiliza una computadora para volver a formatear la imagen en secciones transversales de la columna vertebral. Este proceso se repite a diferentes intervalos. Como resultado, se puede formar una imagen del canal espinal para la evaluación de ciertos trastornos específicos . Con la excelencia en el detalle de los huesos de este examen, éste es sumamente útil en la evaluación de fracturas. Con la visualización múltiple, las tomografías computarizadas proyectan condiciones específicas, tales como un disco lumbar herniado y estenosis espinal lumbar . Este tipo de examen no debe realizarse en mujeres embarazadas.
Imagen por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Este estudio que no utiliza los rayos X permite que se realicen evaluaciones de la médula espinal y la raíz nerviosa. Este examen produce imágenes detalladas de los discos, la médula espinal y otros tejidos blandos, y es un auxiliar elemental en la evaluación de ciertas afecciones (tales como enfermedades de disco degenerativo y espondilolistesis ístmica). Una MRI forma imágenes de la columna vertebral utilizando un magneto que pasa por el cuerpo para excitar los átomos de hidrógeno. Después que los átomos vuelven a su nivel normal de excitación, emiten energía que se detecta en un escáner. No existe radiación con el imán, por lo tanto, estos exámenes pueden realizarse en mujeres embarazadas. Sin embargo, aquellos pacientes con implantes de marcapasos cardiacos no deben someterse a una MRI porque el campo magnético puede causar que el marcapasos deje de funcionar correctamente. También, cualquier persona que tiene contacto con metales debe someterse a una radiografía de la órbita para asegurarse de que no existen partículas metálicas en sus ojos, lo cual el campo magnético podría hacer migrar y dañar el ojo. La resonancia magnética se realiza con el paciente recostado dentro de un túnel bastante estrecho durante unos 45 a 60 minutos. Algunos pacientes pudieran presentar intolerancia cuando se les somete a espacios reducidos, sin embargo, se ha diseñado la nueva generación de estos aparatos con más espacio abierto.
Mielograma (inyección de un tinte o medio de contraste en el canal vertebral) Se utiliza un para diagnosticar afecciones del canal vertebral y la médula espinal, como la compresión nerviosa que causa dolor y debilidad. La prueba, por lo general, se realiza sin necesidad de internar al paciente en el hospital o en el consultorio médico del neuroradiólogo. La neuroradiología es la especialidad de la radiología que conduce estudios del sistema nervioso central. El mielograma requiere de la inserción de un medio de contraste radiográfico en el saco (duramadre) circundante a la médula espinal y los nervios. El paciente se recuesta sobre su estómago durante este examen. Después de insensibilizar el área de la piel, se inyecta el medio de contraste en el saco espinal, seguido de una radiografía, tomografía axial computarizada o imagen por resonancia magnética . Una vez procesadas las imágenes, un neuroradiólogo interpreta los resultados y manda su informe al doctor que recomendó al especialista. Subsecuente al mielograma, el paciente pasa a la sala de recuperación donde descansa con la cabeza elevada durante varias horas. Una vez en casa, se le recomienda al paciente que realice actividades ligeras que no requieran de esfuerzo por 24 horas para permitir que el área de la incisión sane. Deberá tomar bastante líquidos (ej. agua, jugos) para ayudar a eliminar el medio de contraste del organismo.
Tomografía computarizada con mielograma. Cuando se combina con el mielograma, la tomografía computarizada produce una imagen con excelente detalle de los nervios. El mielograma añade algún riesgo y costos a la tomografía computarizada, pero proporciona información esencial acerca de las raíces nerviosas. Un mielograma consiste en inyectar un medio de contraste radiográficamente opaco (un tinte que es detectado por rayos X) en el saco alrededor de las raíces nerviosas, lo cual a su vez resalta esas raíces. Luego, la tomografía computarizada muestra cómo el hueso está afectando las raíces nerviosas. Este examen da muy buenos resultados en el caso de una compresión de las raíces nerviosas y puede captar hasta las lesiones (daños) más sutiles. El principal riesgo que se corre con las tomografías computarizadas consiste en el uso de haces de rayos X y no se debe realizar en mujeres embarazadas. El mayor riesgo que se corre con un mielograma es un posible dolor de cabeza espinal que se alivia en uno o dos días con reposo y consumo de líquidos; parece que se presenta con mayor frecuencia en pacientes con antecedentes de migraña o dolores de cabeza.
La discografía, o discograma, es una herramienta de diagnóstico que se utiliza para determinar la integridad estructural de un disco intervertebral (o discos) y entonces poder averiguar si un disco en particular es el responsable del dolor de espalda del paciente. La discografía de inducción es un tipo de discografía que reproduce el dolor discogénico del paciente. El término discogénico, se define como un síndrome del dolor que se caracteriza por el dolor radicular o local causado por la compresión de la raíz nerviosa. El examen se realiza sin necesidad de internar al paciente en el hospital o consultorio médico, y lo efectúa un radiólogo o cirujano. Como la inyección del discograma no es un tratamiento para el dolor, no se inyecta un esteroide (medicamento antiinflamatorio). Sin embargo, a veces un experto en discografía inyectará lidocaína (un agente que insensibiliza) dentro del disco para disminuir el dolor del procedimiento. La fluoroscopía, una técnica de formación de imágenes que proyecta una especie de imagen radiográfica en una pantalla, se utiliza para guiar a la aguja espinal en el disco intervertebral posiblemente afectado. Luego, un medio de contraste opaco radiográfico se inyecta por medio de una aguja espinal en el núcleo (centro) del disco. Durante este examen, se evalúa el medio de contraste con el fin de observar las fugas que ocurren fuera de las paredes de los discos intervertebrales. En ese momento, el paciente puede experimentar síntomas (ej. dolor de espalda, sensación de cosquilleo) debido a la presión creada por la inyección del medio de contraste (discografía de inducción). Con frecuencia, después de completarse el discograma, se efectúa una tomografía axial computarizada para revisar la morfología (anatomía) del disco. Se prescribe una discografía cuando los síntomas del paciente son graves y persisten a pesar de la fisioterapia conservadora, cuando los resultados de los diagnósticos de exámenes previos (ej. una MRI) resultan inconclusos y/o si se sospecha una anomalía discal. Los resultados del discograma se utilizan para confirmar un diagnóstico. Los riesgos del discograma son limitados. La infección en el espacio discal es una posible complicación seria, pero poco común (menos del 0,1 por ciento). Debido a que la aguja pasa cerca del nervio, existe también un leve riesgo con este examen de causar daño a la raíz nerviosa. El paciente debe informarle al doctor que hace la recomendación médica para que se le efectúe este examen, si es alérgico a alguna pielografía intravenosa (IVP, por sus siglas en inglés) o a cualquier otro medio de contraste. Las reacciones adversas incluyen sarpullido (urticaria), inflamación y dificultad para respirar. Si se conocen las alergias del paciente con anticipación, se pueden controlar con medicamentos. Luego de la discografía, el paciente deberá beber bastantes líquidos (ej. agua, jugos) para ayudarle a eliminar el medio de contraste de su organismo.
El electrodiagnóstico
La electromiografía (EMG, por sus siglas en inglés) y los exámenes de conducción nerviosa evalúan las funciones neuromusculares. Estas pruebas pueden determinar si un nervio está comprimido, darle un valor numérico a su grado de severidad y localizar a menudo dónde está comprimido. La prueba tiene una duración entre media hora y una hora. La calidad de los resultados depende, en particular, de la destreza de la persona que administra el examen. Durante la porción del examen en que se efectúa la conducción nerviosa, los electrodos, muy parecidos a los que se utilizan en el electrocardiograma (EKG, por sus siglas en inglés), se colocan a lo largo del curso conocido del nervio, el cual se estimula con una leve corriente eléctrica en un punto. El nervio debe entonces transmitir la señal a lo largo de él, y se captura la señal conforme pasa con un electrodo que se coloca más abajo del brazo o de la pierna. Un nervio saludable va a transmitir la señal con mayor rapidez y fuerza que un nervio enfermo. Durante la porción del examen EMG, el doctor coloca unas agujas, similares a las que se utilizan en la acupuntura, en diversos músculos del brazo o pierna para grabar la señal eléctrica que estos producen. Los músculos, por lo general, reciben señales eléctricas constantes de los nervios saludables, los cuales en respuesta “transmiten” sus propias señales eléctricas. Si un músculo no recibe las señales adecuadas de un nervio enfermo, se transmiten ciertas señales que demuestran que el músculo está confundido. Con los exámenes de conducción nerviosa y EMG, el doctor puede correlacionar qué nervios se encuentran comprimidos y la gravedad de su estado de salud . Esta información puede entonces utilizarse para ayudar a formular planes adicionales para el tratamiento.
Potenciales evocados somatosensoriales (SSEP, por sus siglas en inglés). Estos exámenes son recomendados en algunas ocasiones para evaluar la velocidad de la conducción eléctrica por la médula espinal. Si la médula espinal está siendo pellizcada (comprimida) en forma significativa, las señales eléctricas se desplazan con mayor lentitud que de costumbre. Los SSEP también pueden utilizarse para vigilar la función de la médula espinal durante intervenciones quirúrgicas, pero debido a que la médula espinal termina antes que la espina lumbar, este examen tiene sus limitaciones durante la cirugía de espina lumbar. Se usa con mayor frecuencia en operaciones cervicales (cuello) o torácicas (pecho).
Evaluaciones de capacidad funcional. Comprenden una gran cantidad de pruebas para la evaluación de los diferentes factores que afectan la habilidad para realizar actividades de la vida cotidiana y laboral. Estas pruebas incluyen evaluaciones de fuerza, flexibilidad, resistencia y de mecánica corporal. Las actividades funcionales incluyen pruebas para empujar, jalar, levantar, cargar, alcanzar y la fuerza de agarre en el puño. El examen se divide en tres partes básicas: la entrevista de admisión, una evaluación física y una funcional. Las evaluaciones de la capacidad funcional son administradas por un fisioterapeuta y tardan por lo general de 3 a 4 horas.