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Las opciones de tratamiento
Los tratamientos quirúrgicos
Si usted decide operarse, su condición física y actitud mental determinarán la capacidad de recuperación de su cuerpo . Es importante afrontar su cirugía con seguridad, una actitud positiva y un completo entendimiento de lo que se anticipa será el resultado de ésta.
Tomar la decisión de operarse incluye medir los riesgos y las ventajas que esto representa. Usted tiene la última palabra, así que, por favor, formule preguntas con respecto a cualquier aspecto que usted no comprenda.
Si su dolor crónico no se alivia con el tratamiento conservador no quirúrgico y esto le prohibe continuar sus actividades y vida cotidiana, su doctor pudiera recomendar una cirugía. Lo que se desea lograr con una intervención quirúrgica es la corrección del problema que le provoca la presión o irritación de los nervios y que le causa síntomas de dolor y debilidad.
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Para la espalda
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Para el cuello
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Para la espalda
El procedimiento quirúrgico más común para la corrección de la afección de su disco es la “discectomía” o la “discectomía parcial” en la cual una parte del disco herniado que comprime el nervio se extrae debido al dolor que le produce a su espalda y pierna. Para poder abordar (llegar) al disco dañado, su cirujano crea una especie de “ventana” al extraer una pequeña parte de la lámina, o sea el hueso que se encuentra detrás del disco, para poder apreciarlo con claridad. La extracción del hueso puede ser parcial mínima (laminotomía) o total (laminectomía). Primero, el músculo grueso que protege al disco y los nervios se mueve hacia un lado para permitirle así al cirujano extraer la lámina y ver el disco . Después, su cirujano podrá extraer la porción del disco que le está comprimiendo el nervio. Su médico cirujano puede recomendar la discectomía “clásica”, una microdiscectomía, o una discectomía percutánea. La principal diferencia básica entre estas cirugías del disco consiste en el tamaño de la incisión, la manera en que el cirujano aborda su disco y el tamaño de la porción del disco que se extrae. La discectomía “clásica” y la microdiscectomía requieren de una corta hospitalización. La discectomía percutánea, por lo general, no requiere que se le interne en el hospital.

La discectomía “clásica” incluye la extracción de la materia discal que causa el dolor. Su cirujano primero hace una incisión en la línea central de su espalda (sobre la protuberancia que usted siente al pasar su mano sobre la parte inferior de la columna vertebral). La incisión es de 2 ó 3 pulgadas de largo. Por lo tanto, para poder ver y abordar el disco afectado, su cirujano realiza la extirpación parcial o total de la lámina. Posteriormente, su doctor extrae la materia del disco que comprime el nervio.
La microdiscectomía es muy similar a la discectomía “clásica”, excepto que su cirujano utiliza un microscopio quirúrgico o unos lentes de aumento que alumbran y permiten ver el disco. La visualización aumentada indica que la incisión en la parte central de su espalda es menor a la de una discectomía “clásica”, con menor daño a los tejidos periféricos. La incisión mide aproximadamente una pulgada.
La discectomía percutánea es una técnica quirúrgica que no requiere la hospitalización del paciente, en la cual se utilizan imágenes radiográficas y una pantalla de video que sirve como guía para que su cirujano llegue al disco afectado y lo componga. La incisión se efectúa en un área reducida de su espalda y es del tamaño de una herida hecha por una punción. Debido a que su cirujano puede ver el disco afectado a través de la pantalla de vídeo, no es necesario extraer el hueso para ver y alcanzar el disco. Después de la operación, se cubre la incisión, cuyo tamaño es como de ¼ de pulgada, con un pequeño vendaje. Para poder llegar al disco durante la discectomía percutánea, su cirujano pudiera utilizar una cánula de succión, sonda láser o fórceps. Después de insertar el instrumento quirúrgico en el disco, su doctor extrae la materia dañada. En ocasiones, se inserta un endoscopio (una especie de telescopio diminuto con luz) para ver el área del disco.
La fusión intersomática anterolateral ( ALIF , por sus siglas en inglés) es una técnica quirúrgica que se efectúa en pacientes que sufren de serios dolores en la parte inferior de la espalda, a quienes los programas sin intervención quirúrgica no los han ayudado. Esta operación requiere agregar un injerto óseo a una sección de la columna vertebral para colocar una fusión en el área de crecimiento intervertebral del hueso y limitar el movimiento en ese segmento. Desde la introducción de las técnicas de fusión de la columna vertebral a principios de 1920, se han logrado hacer descubrimientos progresivos. Así también, en lo que respecta a la metodología de cómo abordar la columna vertebral, se han logrado grandes avances. Las exposiciones transperitoneales (método para las membranas que cubren las cavidades abdominal y pélvica) se han reemplazado por exposiciones retroperitoneales (método para llegar por detrás del peritoneo) para conservar íntegro el peritoneo y alcanzar la columna vertebral en forma lateral. La ventaja de esta intervención consiste en la disminución de problemas intestinales para el paciente después de la operación. Los estudios radiográficos; las placas simples; la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT, por sus siglas en inglés); la tomografía axial computarizada (CT, por sus siglas en inglés); la imagen por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés); y la discografía son por lo general parte del proceso de evaluación. Con frecuencia, más de uno de estos estudios son necesarios para alcanzar un diagnóstico acertado. La ALIF puede utilizarse como una técnica aislada, o en conjunto con una fusión de la columna vertebral posterior. El método para lograr la fusión intersomática anterolateral dependerá en gran parte de la preferencia y experiencia del cirujano. Las técnicas mínimamente invasivas, como una operación abierta o laparoscopia, requieren de mayor atención intraquirúrgica y planeación antes de la operación.
Laminectomía descompresiva posterior/foraminotomía . La laminectomía lumbar es la técnica quirúrgica que se realiza en la parte inferior de la columna vertebral para aliviar la presión en una o más raíces nerviosas. En esta operación, el cirujano aborda la región lumbar de la espina dorsal por medio de una pequeña incisión en el área inferior de la espalda. A través de esta abertura , su cirujano alcanzará el área donde se encuentra la cauda equina o cola de caballo (manojo de raíces nerviosas que salen de la médula espinal), o el nervio raquideo pellizcado. Se usa un retractor con el propósito de hacer a un lado la grasa y el músculo y dejar así expuesta la vértebra. Un delicado taladro quirúrgico se utiliza para extraer una sección de la lámina. Después, se efectúa una incisión en el ligamento intervertebral a través de la cual se puede abordar el canal vertebral. Una vez que la raíz nerviosa y la cauda equina quedan expuestas, la descompresión se produce cuando el cirujano utiliza el fino taladro quirúrgico para extirpar la fuente que provoca la presión, o sea los espolones óseos u orillas ásperas del disco intervertebral. Cuando el orificio intervertebral o foramen se obstruye con partículas, la raíz nerviosa puede irritarse y producir una inflamación. Su médico va abrir una “ventana” rasurando el interior del foramen para aumentar su tamaño. Esta técnica se conoce como ( foraminotomía ), mediante la cual se amplía el espacio para que pasen los nervios y se elimina la compresión, permitiendo que la inflamación ligada con el dolor disminuya. Las “ventanas” abiertas permiten que los nervios que salen de la columna vertebral pasen con facilidad por el foramen (orificio intervertebral). La laminectomía sirve para la reducción del dolor y para mejorar la función de los pacientes que sufren de estenosis espinal lumbar. La estenosis espinal es un trastorno que afecta principalmente a pacientes de edad avanzada y es causada por cambios degenerativos que resultan en el agrandamiento de las articulaciones de la carilla vertebral, las cuales luego comprimen los nervios . Esta presión puede aliviarse con una laminectomía lumbar.
La instrumentación y fusión . La instrumentación de la columna vertebral es un término genérico que se refiere a las técnicas quirúrgicas que incorporan el uso de tornillos, varillas, cestos y/o cilindros. Estos son implantes diseñados médicamente o implantes espinales. El término fusión se refiere en concreto a la adición de hueso (injerto óseo) y puede utilizarse junto con los implantes de la columna vertebral. Cuando se combinan la fusión con los implantes se puede proporcionar una estabilidad estructural a la columna vertebral donde ésta llega a fallar. La fusión es similar al concreto armado (injerto óseo), pero está reforzada con acero (instrumentación). Cuando el movimiento vertebral redundante (una acción repetida) pone constante presión en los nervios circundantes, puede causar dolor. La fusión impide el movimiento, y así se elimina o reduce el dolor. Con la instrumentación y la fusión de la columna vertebral aplicadas en conjunto el paciente puede levantarse al día siguiente de la cirugía. Antes de existir implantes diseñados con fines médicos, los implantes óseos (tejido óseo) simplemente no proporcionaban una estabilidad inmediata en la columna vertebral. En esos tiempos, había que enyesar el cuerpo del paciente para sostener todo e inmovilizarlo para que el área pudiera fusionarse. Con los implantes, el hueso puede prácticamente crecer alrededor de las varillas y o de otros implantes de la columna vertebral... parecido al concreto armado. Por fortuna, ahora los pacientes no tienen que ser enyesados después de la cirugía. En ocasiones, el doctor mandará pedir un corset lumbar no rígido como soporte diseñado para limitar el movimiento de la columna vertebral. Esta especie de aparato ortopédico sirve como soporte y limita el movimiento y es similar a lo que hace una férula (yeso). Estos se deben llevar puestos por poco tiempo. Tan pronto como los estudios radiográficos comprueban que se ha realizado la fusión, se puede suprimir el uso del aparato ortopédico. Algunos pacientes temen que su columna vertebral quedará dura como una tabla después de la fusión. Sin embargo, no es así. Tome en cuenta la mecánica que se utiliza al pararse y sentarse, la mayor parte del movimiento se efectúa en las articulaciones de la cadera y no en la espina dorsal. La fusión no le va a impedir al paciente poder agacharse hacia delante, pero limitará el movimiento en una parte de la columna vertebral. Esta limitación es aceptable porque después de la fusión, el dolor causado por el movimiento puede haber quedado eliminado o reducido.
La fusión anterior/posterior (de 360º) . En muchas ocasiones, la técnica de fusión de la parte anterior y posterior de la columna vertebral se recomienda para aquellos pacientes cuya fusión anterior falló (la fusión inicial no fijó debidamente); o cuando existe un nivel múltiple involucrado; o cuando se trata de un paciente con un grado superior de inestabilidad de la columna vertebral (ej. fracturas); o al tratarse de deformidades, como con la escoliosis, o espondilolistesis; o cuando el paciente se encuentra en una categoría de mayor riesgo, como ocurre con los pacientes que fuman. La fusión de ambas partes, la frontal y la trasera, proporciona un nivel más elevado de estabilidad de la columna vertebral, y el área donde se efectúa la fusión es más amplia. Se abordará el disco, como ocurre con la f usión intersomática anterolateral (ALIF, por sus siglas en inglés) en la parte frontal de su columna vertebral, donde su cirujano extraerá el disco (el cojín entre las vértebras) y cualquier área artrítica, y colocará el injerto óseo intervertebral, el cual se fusionará con el tiempo alrededor de la vértebra para impedir el movimiento anormal. Con la técnica de fusión realizada en la parte trasera de la espalda (la fusión lumbar posterior con instrumentación), un injerto óseo junto con la instrumentación se colocarán en ambas partes de la vértebra donde crecerán juntos para detener el movimiento anormal. El injerto óseo puede ser uno de dos tipos: un autoinjerto (un hueso tomado de su propio cuerpo, por lo general de la pelvis), o un aloinjerto (un hueso de un banco óseo). La “instrumentación” pudiera incluir varillas metálicas, tornillos o ganchos; también esto se utiliza en conjunto con el injerto óseo para estabilizar aún más la columna vertebral. Una vez que la vértebra ha quedado quirúrgicamente estabilizada, el movimiento anormal queda eliminado y se restablece el funcionamiento de los nervios espinales.
Para el cuello
El cuello es una parte sumamente flexible del cuerpo, pero posee la suficiente fuerza para sostener su cabeza, la cual puede pesar 10 libras o más. Los siete huesos del cuello (conocidos como la columna cervical) están separados por unos discos elásticos que amortiguan. La médula espinal viaja a través de una abertura central (canal espinal) que está formado por las vértebras. Las ramificaciones nerviosas de la médula espinal viajan (se extienden) hacia sus brazos y otras partes del cuerpo a través de pequeños orificios en las vértebras. El dolor del cuello puede deberse a anomalías de los tejidos blandos, o sea los músculos, ligamentos y nervios, como también de los huesos y articulaciones espinales.
Uno de los problemas más comunes de la columna cervical es el disco dañado. Un disco puede lesionarse (herniarse) debido a un movimiento súbito, o puede desgastarse de manera gradual (degenerativo). Un disco desgastado puede quedar tan plano que la vértebra superior e inferior a éste se tocan entre sí y resbalan hacia adelante y atrás. Cuando los discos se desgastan, se presenta un crecimiento anormal de los huesos (espolones óseos) que pueden formarse entre las vértebras y en los orificios o foramina (estenosis).
Si el tratamiento conservador no le ha ayudado para aliviar el dolor del cuello, su cirujano pudiera recomendar una operación del disco cervical. Durante la intervención quirúrgica, su doctor pudiera extraer todo o parte del disco (discectomía) y los espolones óseos que están comprimiendo sus nervios o médula espinal. Se puede llegar a su columna vertebral por la parte frontal (anterior) o por la parte trasera (posterior) de su cuello. Con la técnica anterior, usted puede también necesitar una fusión para añadir estabilidad a su cuello.
La discectomía cervical anterior y fusión, con o sin placa intersomática, ( ACDF , por sus siglas en inglés) es el procedimiento mediante el cual su cirujano efectuará una incisión horizontal o vertical a un lado de su cuello. Para poder abordar el disco, se hace a un lado el tejido blando. Se extrae el disco que provoca irritación al nervio. Su doctor puede entonces preparar a la vértebra para efectuar la fusión, en la cual la vértebra superior o inferior del disco extraído se unen (fusionan). La fusión se realiza por medio de un injerto óseo, pero en algunas ocasiones se añade placas metálicas intersomáticas. Después de aumentar el espacio intervertebral, su doctor “tapa” la abertura con un injerto óseo cilíndrico o en forma de cuña. Durante el proceso de recuperación, el injerto y la vértebra crecen juntos.
La laminectomía cervical posterior, con y sin fusión , es una técnica quirúrgica por medio de la cual su cirujano efectúa una incisión en la parte media posterior de su cuello para extraer la lámina de un arco vertebral óseo (laminectomía), o el hueso alrededor del foramen (foraminotomía), para poder llegar a la parte del disco dañado. Se extrae todo o parte del disco dañado. Es posible que usted necesite una fusión para proporcionar estabilidad a su cuello. Durante la fusión, su cirujano une (fusiona) la vértebra superior e inferior al disco extraído. La fusión se realiza con un injerto óseo, pero en ocasiones se añaden placas metálicas. Durante el período de recuperación, el injerto óseo se fusionará con las articulaciones de la carilla vertebral, disminuyendo así la movilización y añadiendo estabilidad.

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